Nostalgia y
aun no me he ido. Comiendo bacalao y
chillo, sencillo, depositando sentimiento en nuevos canales para sentir y ser
humano. Latino. Convivo.
Coquí me acompaña al sueño todas las noches, aquí en Puerto Rico. El shock cultural es un momento de
reposicionamiento, indispensable para una constante revolución, humanizarte,
crearte si es arte. Y así como siento
que siento y veo que veo y creo que creo, momentos de des-identificación
resbalan hacia el ocio, hasta que somos socios con la escena, contexto para
dejar de lado pretextos que antes avanzaban miedo heterogéneo.
El Pan
Nuestro de Cada Día. Frade pinta mis
abuelos de esta isla. Son los mismos que
mis abuelos en nuestra isla metafórica de Costa Rica. Quiero esta isla. Y esta también la quiero. La quiero y he avanzado en mis
entendimientos. “Es una expresión, una
manera de decir, ‘yo también pude’ en este juego” me dice una amiga acerca del reggaetón. “Por eso yo no lo juzgo.” Por eso lo puedo disfrutar ahora. Y no son todos ni todas. Habrán canciones toscas, feas, tontas,
come-mierdas. Pero eso no se limita a ningún
género. Eso no se limita a ningún pueblo. Lo único que limita a los pueblos, a los géneros,
somos los pueblos y los géneros. Cortázar
se burla de la forma. Frade pinta mis
abuelos de esta isla. Yo como bacalaíto,
y pregunto “¿que ustedes creen acerca de esto?”

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