Wednesday, August 1, 2012

Correr


No hay que ser pescador para apreciar la pesca, ni ser corredor para saber correr.  Es más, a veces al saber cómo correr, nos limitamos.  Es decir, al adentrarnos y asimilarnos con un concepto de lo que es correr, podemos crear una distancia cognitiva bastante estorbosa, alejándonos del ir y subir de los hombros.  No hay nada más que eso, y lo otro, como el pi-ti-pa-te-o de los pies sobre la superficie.  Hay compresión y extensión de las piernas, y caderas bien puestas, eje de tu torso y conciencia.  Ya, lo de las ideas sobre correr, y los estados “ideales”—refiriéndonos a esto como un estado donde los pensamientos rugen nuestra atención—nos divorcia de la mera espontaneidad de lo que puede ser entendido como un primate bípedo, yendo a un ritmo más rápido del que se usa para caminar. 

Brinca pi-t-pat-eo, y vendrán ideas bonitas también.  No soy el némesis de ellas. No las opongo.  Dispongo.  

No comments:

Post a Comment